Por favor, dime que estas bien. Por favor, por favor, por favor, por favor.
La voz de Justin me sonaba lejana…como si me hablase desde la otra esquina del mundo…Abrí los ojos poco a poco y vi su cara muy cerca de la mía, me incorporé muy rápido sin poder evitar que nuestras frentes chocaran y él se apartara para dejarme aire. Me sentí mareada y con un dolor de cabeza increíble. Me llevé la mano a la cabeza. Justin me quitó la mano del lugar de donde me dolía y vio si había algún daño físico en la cabeza.
-¿Qué ha pasado?-lo miré mientras me inspeccionaba.
-Te chocaste contra el pino y te desmayaste. Tienes sangre aquí.-Suspiró- Lo siento, que bruto soy.-Un poco.
Se puso grande la manga de sus sudadera y empezó a limpiarme la herida de la cabeza.
-¡No!-dije apartando la cabeza-¡estas loco! Las manchas de sangre no se quitan.
-Da igual.-Volvió a posar la manga con cuidado en mi cabeza. Me quedé quieta esperando a que acabase de limpiar la Herida. Volvió a suspirar- te sigue sangrando.-Se mordió el labio-¿Te encuentras bien?-Me miró a los ojos. La verdad, no, para nada, sentía como me iba deshinchando cada vez más, se me había olvidado comentarle mi fobia a la sangre y ahora veía perfectamente como me caía hacia la cara desde la sien izquierda. Volví a cerrar los ojos.
-Despierta, vamos, por favor, por favor, por favor, por favor.
Abrí los ojos de nuevo. Ahora estaba sentada en el sofá de la casa y Justin estaba encima de mí poniéndome un pañuelo con hielo en la herida.
-Como Pablo me vea así te mata.
-Creía que no tenía nada contigo.
-Y no lo tiene. Me refería a que me has hecho daño.-Le miré perspicaz.
-Ah, eso.-Emitió una risa nerviosa- Voy a llevarte al Hospital, quizás necesitas puntos.
-No, nada de eso. Véndame la herida y como nueva.
-¿estas segura?
-del todo.
-Vale.-Dijo, y volvió a suspirar.
Se me quitó de encima y corrió desanimado hacia el baño, al cabo de un par de minutos vino hacia el sofá con una venda. Intenté incorporarme un poco para que no tuviese que adoptar la misma postura, pero tenía demasiadas nauseas para hacerlo. Empezó a vendarme la cabeza y siguió, siguió y siguió, siguió un poco más y…
-¡Eh! Me he arañado, no se me va a salir el cerebro por ahí, deja de vendar.-Le sonreí.
-Es mucho más profundo que un arañazo.
-Da igual, estoy mejor.-Mentí.
-¿Quieres comer algo?
-Por favor…
Se dirigió a la cocina y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba allí con unos paninis y un refresco.
-¿Y los demás?-Decidí darle conversación.
-Te traje por la puerta de atrás, no se han fijado.
-Genial, Pablo se va a creer que me he fugado contigo.
-No te entiendo.
-¿Mi acento es difícil de comprender?
-No, no, no es eso.
-¿Entonces?
-Si no es tu pareja ¿por qué te importa tanto lo que piense?
-No quiero hacerle daño.
Me sonrió, no me percaté de lo cerca que tenía la cara respecto a la mía. Vale, no me llaméis cursi ni nada de eso. Pero, por un momento, solo un momento pensé que lo mejor sería cerrar los ojos y hundir mis labios en los suyos…pero se levantó y dijo:
-Voy a avisar a la gente de lo que ha pasado.
Mi cara de confusión le distrajo y sonrió.
-Ahora vuelvo.
-Sí.
Desee desmayarme otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario