martes, 11 de enero de 2011

cap 18

Pablo, coge el teléfono, vamos, vamos, vamos, cógelo. Venga, va, venga, Decía la voz de mi cabeza. Pero el ‘pi.’ , ‘pi.’ Del contestador del teléfono no dejaba que dejase de preocuparme.
-Ah, ¿Ahora decides llamarme?
Miré a Justin, indicándole que me había cogido el teléfono y me fui hacia el salón para empezar una animada charla (O discusión)
-¿Dónde estas?
-Lejos de ti, como debe ser.
-Estúpido, se acerca una tormenta.
-Eso ya lo sé.
-Tienes que volver a la residencia.
-¿Para qué?
-¿Qué piensas hacer?
-Dar un paseo.
-PEDAZO DE INSCONSCIENTE, ¡QUE VIENE UNA TORMENTA!
-Eso ya lo sé.-Repitió.
-¿Dónde estas?
-Lejos de ti, como debe ser.-Repitió de nuevo.
-¿Esa es la única información que me vas a dar?
-Sí.
-Vale, voy a buscarte.
-Pero, pedazo de inconsciente, se acerca una tormenta.-Dijo con voz picarona.
-No voy a dejar que se te congelen los dedos.
-¿Y Justin?
-En mi cuarto.
-¿No prefieres dormir abrazadita a él?-volvió a poner esa voz.
-Sí.
-Ah.
-Pues eso.
-¿Entonces para que sales?
-Eres mi amigo y me preocupo por ti. Lo que has hecho no ha estado bien, pero lo importante es reaccionar y darse cuenta de lo que hiciste mal.
-Paula, te pareces a mi madre.
-Lo importante es que reacciones y no lo vuelvas a hacer más.
-Jamás te volveré a hacer daño, pero a Justin le volvería a partir la cara.
-Estúpido.
-Dime.
-¿Dónde estas?
-Vuelvo a la residencia.
-¿Y eso?
-Hace mucho frío.-Se rió.
-¿Y ya esta? ¿Sabes el mal rato que me has hecho pasar?
-¿Me vas a dar un abrazo cuando me veas?
-No sé si te lo mereces.
Llamaron a mi puerta.
-Un momento Pablo, me han llamado.
-Vale, espero.
Me dirigí a la puerta y la abrí. Vi a Pablo, sonriéndome y con el móvil en la oreja.
-¿Quién era?-Me dijo entonces al móvil.
Salté y lo abracé Y él hizo lo mismo.
-No vuelvas a hacer eso.
¿El qué? Solo me apetecía despejarme… y lo hice. Ya está, punto y final.
-Me tenías tan preocupada…
-¿Y eso qué significa?
-¿Cómo que qué significa?-le miré levantando una ceja.
-¿Me vas a invitar TAMBIEN a dormir… o me vas a hacer un bocadillo con embutido?-Sonrió.
-Supongo que te haré un bocadillo.-dije en susurros.
-Sí, ya lo suponía.
-No sé lo que le ves.-Dijo entonces.
Me safé de su abrazo y me dirigí a la cocina.
-No hables así de él.
-Si no me va a entender de todas formas…
-Da igual.
-Pero, enserio, es que no sé lo que le ves. Es… del montón.
-Cuando esta con los demás, pero cuando está conmigo me siento especial.
-Es verdad, debe ser una sensación muy bonita dormir con el chico que medio mundo desea abrazar.
-Idiota.-Empecé a abrir el pan.
Pablo me cogió la mano y me paró.
-Creí que eso del bocadillo era hipotético.
Lo miré.
-¿Qué quieres?
Sin dejar de mirarme a los ojos se acercó poco a paco a mis labios…
-Aparte de eso.-Dije antes que pudiese llegar a rozarme.
El se rió y se apartó rápidamente.
-No sé.
-¿Qué tienes para ofrecerme?
-¿pasta?
-Eso esta bien.
Saqué de la alacena un tarro con Espaguetis y de un armario una cacerola, puse agua y empecé a hervir. Justin apareció en la cocina.
-Hola.

-¿Qué, chaval? ¿Te daba miedo verme?
Empujé a Pablo y miré a Justin, OH, dios mío, tenía una pinta horrible. Su cara, hace apenas una escasa hora, perfecta, ahora estaba cubierta de un gran moratón y una nariz y boca hinchadas. Ante lo que le dijo Pablo se acarició la nuca y se dejó caer en el marco de la puerta.
-En realidad, sí.
Pablo empezó a reírse sin parar y Justin tragó saliva, empujé otra vez a Pablo y me acerqué a Justin.
-Tienes un aspecto…-Me mordí el labio.
Justin me miró preocupado.
-Genial, esta genial, Paula.-Dijo ahora Pablo acercándose a mí.
Llamadme estúpida. Creí que Pablo iba intentar animarle.
-Te he dejado la cara digna para una foto, me he esmerado en hacerte el morado, te queda genial. Hace juego con tu nariz.
Miré con cara de pocos amigos a Pablo.
-¿Tienes un espejo?-dijo Justin sin alzar mucho la voz y mirando al suelo.
-No, no te mires, ven, ayúdame a hacer la comida.
Le cogí la mano y me alejé de Pablo.
-¿Y yo qué?-Dijo entonces él.
-Ve a ver la tele.
-Uhm, Justin Bieber con un aspecto horrible, te beso, me llamas y ahora me haces la comida. Creo que es el mejor día de mi vida.
-Vete a ver la televisión.
-Voy.-Me mandó un beso con la mano y se fue.
-Eh, olle.-Le puse la mano en la barbilla a Justin para que me mirase.-Esta un poco…
-Dime la verdad.-Me dijo mirándome a los ojos.
-Estás fatal.
-Me lo imaginaba.

-No hablemos de esto, ven ayúdame a hacer la nata.
-Me duele la cabeza.
-No tengo pastillas, lo siento.
-No me apetece comer con el que me ha pisoteado mi dignidad.
-¿Qué dignidad?
-Paula…
Lo miré.
-Tu madre me va a matar cuando te vea así.
-Se lo explicaré, no te preocupes por nada.
Se sentó en la encimera viendo como me las arreglaba para hacer la salsa y sacar lo espaguetis. En apenas 15 minutos ya estaban hechos.
-¿Quieres que me los coma contigo?
-No.
¿Estas enfadado?
-No, pero lo que menos quiero ahora es que se vuelva a enfadar por que lo dejas de lado.
Le sonreí, me acerqué a él y le acaricié la cara, él hizo un gesto de dolor y aparté la mano. Él me miró, puso la mejor sonrisa que podía poner en ese momento y puso la mano en mi cabeza.
-Supongo que ya estamos iguales.
-No es lo mismo.
Volvió a mirar al suelo.
Le abracé y él me devolvió el abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario