martes, 11 de enero de 2011

cap 4 !

-¿Paula? Vamos, ¿estas bien?
La voz de Justin me sobresaltó.
-¿Ah? Sí, ¿me he quedado dormida? ¿Cómo?
Él me sonrió.
-Supongo que el vuelvo hacia Canadá fue largo. Estabas agotada.
-ya…
Salí del coche junto a Justin y observé mí alrededor.
Vale, creía que solo iba a ser una casita en la montaña, pero, eso, comparado con lo que creía era el palacio de Buckingham.
No,espera, era el palacio de Buckingham. Me quedé asombrada con esa casita de tres pisos y con grandes ventanas en medio de ninguna parte. Todo lo que rodeaba a la casa era nieve y bosque. Era muy bonito. Menos mal que me había traído la cámara. En cuanto entramos escuché a la madre de Monnica decirle a su hija que tuviese cuidado, que no se alejaran, que se portase bien y todas estas cosas que nos suelen decir las madres. Miré a la madre de Monnica a la cara. Vale, ahora entendía su problema. Tenía el pelo negro como su hija y una cara digna de una modelo. Aparte de un cuerpo perfecto. Al igual que su hija.
-Vale mamá, no te preocupes, nos portaremos bien.
Los padres no tardaron en irse y en dejarnos solos. Después de cinco minutos vi a Monnica acercándose lentamente a su radio de 1.000 dólares y gritó:
-¡DESMADRE!-De repente encendió la radio y la puso a todo volumen, me dolían los oídos, pero al parecer, los demás ya estaban acostumbrados.
Kira empezó a sacar refrescos y Chad los vasos y los “panchitos”.
Justin salió a la pista y empezó a bailar, parecía que tenía ruedas en los zapatos, me quedé emboba…me quedé mirándole, solo le miraba.

Alguien me cogió por la cintura y empezó a moverse tras de mi.
-Pablo, aparta.
-Solo quería ser amable.
-Pues guarda la distancia.
-Sí, ella quiere bailar con Justin.-Sentenció Nick riéndose, mientras iba a coger un vaso para echarse algo de beber. Volví a poner esa mirada asesina, no funcionó. Me sentía patética, me encontraba en una casa desconocida, con unos chicos desconocidos y a tres metros de una estrella mundialmente conocida, muchas aprovecharían la oportunidad, pero yo le estaba dirigiendo una mirada nada amigable a uno de sus amigos por decir la verdad más grande de todas. Alguien me cogió del brazo y me atrajo hacia él.
¿Justin? Me choqué con su cuerpo y menos mal que soy bajita, sino, me hubiese puesto una orden de alejamiento. Empezó a moverse sin soltarme de las manos.
-¿Sabes bailar?.-me gritó al oído.

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