El sábado esperé a Justin todo el día, quedamos a las 5:35 P.m. y ya llegaba tarde, eran las 5:37 P.m. Bueno, supongo que quedarse sola tanto tiempo no le agrada a nadie. Da igual, salí fuera y lo vi andando por el pasillo, corrí hacia él mientras él me sonreía. Me agarró de la cintura y yo lo besé y él se apartó en seguida.
-¿Qué pasa?
-Entra al apartamento, anda.-Me suplicó mientras me empujaba hacia la puerta correcta.
-¿No vamos a salir?-Dije aturdida.
-Sí, pero antes quiero darte una cosa.
-¿Un regalo?-dije feliz.
-Un préstamo.
Abrí la puerta y en la entrada me dio una bolsa.
La abrí, feliz e ingenua, dentro había : una gorra, unos pitillos negros, una camiseta blanca y una chaqueta gris. Lo miré horrorizada.
-Pegan con tus converses.-Dijo mientras se encogía de hombros.
Miré mi ropa, había tardado mucho en arreglarme, iba con un vestido Gris, cogido al pecho y con volante a partir de estos. Unas medias blancas y unos zapatos negros. Y ni siquiera tenía frío, después, miré de nuevo la bolsa que me había traído mi chico, o sea, mi amigo, es decir, Justin. Y luego, miré al propietario de la ropa.
-¡Estas loco!-dije entonces.
-Son solo precauciones…
-¡Esto es demasiado!
-¿Quieres pasar por lo del domingo pasado?
-¡No!
-Pues ponte esto.-me rogó.
-¿Sabes cuánto he tardado en ponerme así?
Miró hacia abajo.
-Supongo que eso para ti eso significa mucho, el aspecto físico, pero yo solo quiero pasar un rato con la persona que quiero…
-No vengas con chantaje emocional, chaval.
Él me dedicó una sonrisa. Suspiré.
-Está bien, déjame que me pruebe eso.
-Si tienes otro abrigo que pegue, es que no quiero que se te noten las… vamos, que eres una mujer.
Le miré fijamente y levanté una ceja.
-Podría mirar.
Se limitó a sonreír.
Pasa a mi cuarto. Él lo hizo y yo empecé a desmaquillarme en el baño.
-¿Paula?
-Dime.
-¿Puedes venir?
-Sí.
Y así lo hice al llegar él estaba mirando una foto, la que le quité a Pablo.
-¿Has sido tú?-dijo con tono deductivo.-Claro, tu querías desvelarlo ¿Cómo has podido? Tú…
-¡Calla!-Le corté.-Claro que no he sido yo.
-¿entonces?
-Entré en casa Pablo a pedirle comida y… lo vi. Simplemente.
Me fui de nuevo al baño.
-¿Fue él?
-Sí.
-¿Y qué vamos a hacer?
-¿Tú? Nada, pero yo, por el contrario estoy inventando un plan para que tenga un aparente accidente doméstico.-Dije mientras me cambiaba.
Escuché a Justin reírse.
-Bueno ¿estoy bien?
Justin me miró.
-Sí, tío.
-No te pases.
-Perdóname. ¿Dónde esta la gorra? Te ayudaré a ponértela.
Mientras yo me recogía los pelos el me puso la gorra y luego me ofreció unas gafas de sol. No es que fuese un día muy soleado, pero, solo formaba parte de mi disfraz. Me dijo que me llevaría a una pastelería donde se hacían unos batidos buenísimos. Por el camino, algunas fans pidieron Justin que se hicieran fotos con ella, o que le firmaran autógrafos. Perdón ¿He dicho algunas? ¡Vino todo el pueblo! Él solo sonreía y posaba y yo me sentía celosa de que mi chico diese abrazos y besase (en la mejilla, por supuesto) a tantas chicas. No, espera, no era mi novio, entonces solo era una idiota posesiva. Cuando llegamos al café… ¡Otra sorpresa más! ¡Los paparazzi!
Todos haciéndole preguntas sobre la relación que mantuvo con: Paula García, en una de las preguntas que le hicieron (La cual, no la pienso decir) Me llevé las manos a la cabeza, un fotógrafo se me quedó mirando de una manera un tanto extraña. Cuando volví a mi postura inicial observé algo: mis uñas estaban pintadas de rojo. El fotógrafo no le dio mucha importancia, por lo que adiviné que abría visto cosas peores. Cuando por fin logramos sentarnos en la pastelería los periodistas aun estaban ahí, molestando, incordiando. Él contestaba a todas las preguntas que le parecían bien contestar mientras yo permanecía callada. No era el tipo de salida que hubiese deseado. Todo iba más o menos bien cuando un periodista empezó a hacerme preguntas a mí, el mejor amigo de Justin Bieber. Justin captó mi nerviosismo en seguida, por lo que, aunque no nos bebimos los batidos nos levantamos y nos fuimos, aun nos perseguían y sabían que Había algo raro en mi para que yo no hablase y Justin no quisiera que respondiese, escuché una voz por detrás: ¡Muchacho! Cuando miré hacia la persona que emitía la voz alguien (que no era Justin) me puso la zancadilla por delante. Me caí, y la gorra cayó conmigo.
Ya os podéis imaginar el revuelo de comentarios que se formó. Justin me volvió a coger del brazo, como si me estuviese sacando a pasear y empezamos a correr otra vez, no teníamos coche, así que, al final, aunque nos costó, llegamos a su casa, eso no estaba previsto, pero su casa estaba más cerca que mi apartamento.
-¿Estás bien?
-Sí, sí, dije, recobrando en aliento.
-Quédate un rato y después al por la puerta de atrás.
Iba a explotar si no lo decía, así que…
-¡Justin! ¡Yo así no puedo más!
-¿Qué quieres decir?
-Que no quiero ver en las revistas más titulares como: fan besa a Justin Bieber.
-Sigo sin entenderte.-Empezaba a ponerse nervioso.
-Que… no te pido que elijas, solo que me tengas en cuanta en tu carrera.
-Te tengo muy en cuenta.
-No es cierto.
-Sí, sí que lo es.
-Justin…-no me creía lo que iba a decir, pero no aguantaba esta situación.-Necesito tiempo.
Se quedó de piedra.
-¿Dónde esta la puerta trasera?-Dije entonces.
-No puedes estar diciendo eso.-Dijo sin mover un dedo.
-Podemos, mientras, seguir como amigos, total, no éramos pareja, éramos, no sé, algo raro. Así que…
-¿Mientras? ¿Cuánto tiempo es mientras?
-No lo sé.
-No digas que necesitas tiempo, no dispones de mucho, aquí.
-Te diré lo que quiero en seguida, te lo juro.
-Tu me quieres.-No era un a pregunta.
-Sí, claro.
-Entonces si que estoy perdido.-Seguía quieto.
-Te quiero a ti, no quiero esto. Necesito esto para que las cosas se calmen un poco…
-No vas a volver… ¿no?
-No lo sé.-Solo necesitaba tiempo. Bajé la cabeza.
-Bien.
Me miró a los ojos por un segundo, lo necesario para comprender que estaba llorando y no me di cuenta de que yo también lo hacía hasta que él me limpió las lágrimas que caían por mi rostro con ambas manos… posándolas en el borde de mis pómulos y luego en mis labios… a continuación me abrazó.
-¿quieres que te lleve a la puerta trasera?-Dijo Justin.
-Sí, por favor, dije apartándome de él.
Mientras me conducía a la puerta me dijo:
-Lo que haces es una estupidez.
Le miré.
-Es mi decisión.
-Pues es estúpida.
En realidad sabía que era estúpida, pero según dicen: no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, quería que Justin viese lo que se sentía y me llamase y me dijese que estuvo mal, que daría la cara por mí…
Llegamos a la puerta y él me la abrió y luego me miró, como si esperase algo de mí, por ahora (Soy muy cabezota) no voy a cambiar de opinión. Me dispuse a travesarla y Justin dijo:
-¿Puede pedirte un favor?
-¿Sí?-No quería que me dijese que me lo pensara ni nada por el estilo.
-¿Puedes besarme? Por si nunca más vuelves. Te echaré de menos. Por favor.
Bueno, supongo que eso podía hacerlo. Me acerqué a él y le di un pico y luego… casi consigo irme.
-¡No te lo crees ni tú!
-¿Cómo?-Le miré, sus ojos aun eran vidriosos.
-Puede que no te vuelva a besar en la vida y te quieres ir así. Sonreí por lo bajo y me acerqué a él otra vez. Este beso fue casi igual que el que nos dimos en mi apartamento, casi, por que, en el último no había tanta pasión como este. Este me lo dedicaba como con urgencia, como si mañana fuese el fin del mundo y solo dispusiéramos de una noche para decirnos que nos queríamos. Cuando se aparto de mí los dos tuvimos que esperar un poco para recobrar el aliento.
-Hasta el lunes.-Dije mientras me escabullía por la puerta de atrás.
-¡Espero que tú no me hullas por los pasillos!-Me dijo sin salir por la puerta.
Me puse la gorra en el pelo de nuevo.
-Esperemos que tú me quieras tanto como para darte cuenta de que estamos cometiendo un error.-susurré, sin mirar atrás.
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