El fin de semana llegó y yo seguía sin saber nada de Pablo. Era sábado y el día en el que Justin tocaba. Decidimos Quedar allí con los chicos y que Justin me llevase a mí en su fenomenal coche, aunque tendría que esta allí una hora antes de lo previsto. Me puse una camiseta lila de cuello vuelto, unas medias negras tupidas y una falda corta ce color grisáceo, negro y malva, sin olvidarme de los zapatos de tacón color lila.
Estaba sentada en la cama cuando alguien llamó a mi puerta. Era Justin, me esperaba con un ramo de rosas. Vale, he de admitirlo, fuésemos novio o amigos con derecho a roce… me encantaban sus detalles. Sabía como tratar a una chica y lo peor… es que no sabía si eso era bueno o malo. Dejé las flores en un jarrón con agua, le dí un pico para saludarlo y nos fuimos hacia su coche cogidos le la mano. Al llegar allí aparentamos ser solo amigos. La hora pasó rápidamente y el eso de dedicarme canciones al oído también.
Los chicos regresaron, Pablo también. Iban todos guapísimos, aunque, como era normal Monnica nos dejaba a todos un poco en ridículo. Empezó Con la canción de “Love me” (Una de mis favoritas) me dirigía miradas de ven en cuando, como refiriéndose a que se acordaba de mí.
Siguió con “One less lonely girl” (otra de mis favoritas) y me volvió a mirar, lo justo, pero lo hizo y para mi fue suficiente. Siguió cantando y cantando (más de mis canciones favoritas, vale, todas eran mis favoritas) cuando acabó se bajó del escenario y se dirigió a la zona VIP, donde estaríamos todos. La discoteca era grande, cerrada y con muchas luces de colores, pero, lo único que diferenciaba la zona VIP de la normal era una fina valla que las Beliebers empujaban cada vez más.
-¿He estado bien?
-Esplendoroso.-Mintió Pablo, poniendo una falsa sonrisa.
-Muy bien.-Le dije yo.
-Contigo quería yo hablar…-Me sonrió Justin.
-¿Seguro que quieres hablar, Justin?-Saltó Nick.
Todos rieron.
-¿Me acompañas?
-Sí.
Me condujo hasta una esquina de la discoteca, al lado de los baños, nadie nos vería , por que había una gran columna.
-¿Seguro que te ha gustado?
-Alguien podría haber captado que me ojeabas.
-Miro a todos lados.
-¿Quieres decir que soy del montón.
Se rió.
-No, quiero decir que nadie lo sabrá nunca.
-Si tú lo dices.
-Llevo toda la noche queriendo hacer algo.
-¿Quién te lo impide?-Dije entonces.
Él me sonrió y bajó su cabeza hasta rozar sus labios con los míos hasta que… notamos el flash de una cámara. Justin se volvió hacia el individuo que nos echó la foto. Era una niña pequeña, de unos ocho años de edad. Tenía una cámara desechable.
-¿Qué hacías Justin?-Dijo la niña en un tono de voz repipi.
-Es una amiga.
-No lo parecía.-La niña movió la mano con aires de suficiencia, como si en su mano dispusiera del poder para que tanto Justin como yo hiciésemos que lo ella quisiera… y lo tenía.
-¿Qué es lo que vas a hacer con la foto?-Dijo Justin alarmado.
-Enseñársela a mis amigas.
-Te compro la cámara.-Dijo Justin.
-¿Cuánto?
-Cien dólares.
Era suya.
-La foto vale más que eso.
Mierda, era lista.
-¿Qué quieres? ¿Entradas gratis a todos mis conciertos? Son tuyas.
-No me convence.-Volvió a decir con aires de superioridad
-¿Qué quieres?
La niña aplaudió con felicidad, como si llevase esperando esa pregunta toda su vida.
-Quiero ser la novia de Justin Bieber y salir en la tele.-La niña no cabía en sí de gozo.
Justin me miró y luego volvió a mirar a la niña.
-¿Cómo te llamas?
-Nicole.-Dijo la niña.
-Esta bien, Nicole ¿No hay otra cosa que quieras?-Dijo Justin con voz persuasiva.
-No.
Pero la niña parecía tenerlo muy claro.
-¿Nada?
-Nada.
Me miró de nuevo.
-No puedo salir contigo.
-¿No puedes?-Levantó una ceja perfectamente depilada.
-Lo siento.
-Bien.-Dijo Nicole levantando un un hombro.-A mis amigas le interesarán.
Cuando se dio la vuelta se topó con Siete personas o mejor dicho, siete amigos.
-¿Dónde ibas?-Dijo Clark.
-¿Y con esa cámara?-Dijo Chad.
-¿Y con esa foto?-Dijo Nick.- Que a Paula solo la fastidio yo.
Todos se rieron.
-Dejad paso.-Dijo Nicole.
-La cámara.-Dijo Monnica estirando la mano.
-¿O sino? ¿¡Qué!?
Nick se remangó la camisa y eso fue suficiente. Por muy mayor que se creyese… una paliza no le sentaría nada bien a su cutis, Monnica le cogió la cámara y dijo:
-Tomad, ponedla en algún lugar seguro o tiradla a la basura. Yo me voy a bailar ¿Quién se apunta?
El resto de la noche fue muy Tranquila, Hope tonteó con Clark bastante, pero este no se cerró en banda. Lo pasamos muy bien. Pero, hay, pobre de mi, que no sabía que esa tranquilidad me duraría muy poco…
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