Los días pasaban lentos… hablaba con mis amigos y mi familia todos los días y hacía los deberes siempre, pero eso no me llevaba nunca mucho tiempo. A Pablo y a mí no nos mandaban muchas cosas que hacer, por el hecho de si no entendíamos algo… o algo. Era una idiotez, pero lo hacían, gracias a eso me quedaba tiempo para pensar. Maldita sea.
Como os dije antes, los días, las semanas y los meses pasaban lentos, sobre todo cuando no tenías un gran amigo para compartir los buenos momentos. Sí, tenía a Pablo, pero ese no cuenta. Durante estos dos meses y medio he tenido que bagar por los pasillos del Wendolynn Warda Dayton yo sola, sin nadie que me indicase por donde debía ir , a veces me perdía y no llegaba a tiempo a las clases, pero no se podía hacer otra cosa. Mi vida estaba arruinada. No había cortado con mi novio con el que llevaba 3 años saliendo, pero había “cortado” (Más bien, él había cortado conmigo) con una de las personas más importantes que van a pasar por mi vida. Lo peor era cuando llegaba el recreo y tenía que verle, sí, pero solo le veía yo, no, no me escondía, seguía con el grupo del primer día, solo que, solo le miraba yo. Él parecía que estaba en un universo paralelo donde yo no existía, ni se inmutaba de que estaba allí. Solo fachada.
Me tenía que quedar en la residencia casi todos los fines de semana, por que los chicos no salían, bueno, sí que salían, hacían excursiones y todo lo demás, pero Justin ya se encargó de decirles a sus amigos que no me llamasen cuando iba él. Así que solo salía con las chicas cada cierta semana. A veces Pablo intentaba quedarse conmigo en mi apartamento haciéndome compañía, pero yo siempre lo convencía para que se divirtiese. Dios mío, estaba completamente sola. Quiero volver a casa. Sin embargo, había una vocecita en mi cabeza que me decía que aguantase un poco más, que lo mejor estaba por llegar. ¿Qué lo mejor estaba por llegar?
Pues si era tan bueno como lo que había vivido hasta ahora…
Hoy era sábado y me esperaba un día muuuy divertido. Así que me tumbé en la cama y empecé a leer un libro en inglés. Cumbres borrascosas, en español.
Hasta que mi teléfono sonó. Era Hope.
-¿Qué hay, Esperanza?-Dije su nombre en español
-¿Quieres salir hoy?
-Creo que ya toca.
-Siento esto, que estemos separadas.
-Son cosas que pasan.
-¿Nos vemos en el parque que esta en frente del Wendolynn a las 9:30 p.m para cenar?
-Sí, me parece bien.
-Luego iremos a dar una vuelta.
-Vale.
Eran las cinco, pero comencé a arreglarme, me bañé y disfruté de eso casi una hora. Y para arreglarme también me llevé mi tiempo… Hacía varios días que no nevaba y el clima era un poco más cálido, así que… cogí una falda que me llegaba por encima de las rodillas Blanca, un jersey liso de color blanco y me puse un cinturón de estos que son muy gordos y se amarran a la cintura de color rosa. Luego, me puse unas medias blancas tupidas y unos zapatitos de tacón rosa. Iba simple. Total, no es que me fuese a encontrar con la estrella del pop juvenil…
Salí de la residencia hacia las 8:40 p.m y no puede evitar llegar al parque a las 9:00 p.m. Genial, media hora para reflexionar de lo bonita que esta resultando mi vida. Empecé a andar de un lado a otro mientras esperaba, por lo menos, estar con mis únicas amigas en Canadá me haría sentir mejor, pero mejor me sentiría si arreglaba las cosas con…
-¡CUIDADO!
-¿ah?
Todo se tornó negro.
Abrí los ojos poco a poco, lentamente…
-No te he visto, iba patinando, era de noche, OH, dios mío, ¡te he golpeado contra un banco! Te van a tener que coger puntos.
Por la rapidez con la que hablaba no pude entender casi nada.
-¿Quién eres?- Le corté mientras aquel extraño me echaba la charla de: estoy muy preocupado por ti.
El extraño me miró con preocupación.
-Soy Justin.
-¿Qué Justin?
El desconocido arrugó un poco más la frente.
-Bieber.
-No, imposible.-Dije cerrando los ojos.-Ese no me habla.
El extraño se rió un poco.
-Abre los ojos.
Hice lo que me pidió, aunque realmente me costó.
-tienes una brecha en la sien izquierda. Creo que no paro de machacártela.-Suspiro.
-¿Quién eres tú?
-Se acabó. Te llevo al hospital.
-Lo siento, muchacho, pero he quedado aquí, no puedo desaparecer así por que sí.
-¿Con Hope, Kira y Monnica? Yo las llamaré y les contaré lo que ha pasado.
-¿Cómo lo sabe?
-Paula, no me hables de usted, no soy ningún extraño.
-¿Pero quien eres?
El desconocido me cogió en peso. Me sentí como una princesa tomada en brazos de aquella manera.
-Justin.
-¿Qué Justin?
-Bieber.-Dijo mientras empezaba a andar.
-Imposible, ese no me habla.
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