Creo que te comprendo ¿Cuántos mejores amigos tienes?
-Solo tres.
-Lo siento.
-No te disculpes, no tienes la culpa.
-Ya, supongo.
Justin se dejó caer sobre la butaca y cerró los ojos.
-¿Has dormido algo esta noche?
-Algo.
-¿Cuánto es algo?
-Pues un poco.
-¿Cómo cuánto?
-Como dos horas.
-Está bien, a la cama.
-Eso es una proposición indecente, Paula.-Me dijo poniendo expresión muy seria, pero era evidente que lo dijo de broma.
-Vamos.-Lo cogí del brazo y lo arrastré conmigo hasta mi dormirotorio.
-¿Vas a dormir conmigo?
-No.
-¿No tienes nada de sueño?
-Sí, eso sí.
-Pues ya está.
-No quiero dormir contigo, Justin.
-Ah…bueno, supongo que… lo entiendo.
Me senté en el escritorio.
-¿Vas a quedarte ahí, mirando como duermo?
-ah… no, creo que me voy a preparar algo para comer.
-Es temprano para comer.
-Y tarde para dormir.
Él se rió y me abrió los brazos, buscando un abrazo. Así que lo hice, me levanté y se lo dí.
-Te echaba de menos.-Me susurró al oído.
-Yo también.
Me quitó las manos de alrededor de mi cuello y me dejó un hueco en la cama, luego me hizo una señal para que me sentase ahí.
-No, Justin…
Volvió a hacer el gesto, me senté y él me tapó.
-Como en los viejos tiempos.
Yo entonces me tumbé y él me volvió a abrazar y yo me giré para mirarlo y amoldarme a su cuerpo, él continuó por acariciar mi brazo. Yo le puse las manos sobre el cuello y cerré los ojos. No sé en que momento de mi inconciencia dije:
-Esto no ayuda mucho a que seamos amigos.
Él se rió y luego me quedé dormida
-Paula ¿Puedes abrir?
-¿A dónde?
-A la puerta.-Frunció la boca y elevó una ceja.
-¿Han llamado?
El portazo que provino desde la puerta respondió la palabra por mí.
-Voy.
Salí de la cama (y del abrazo del oso de Justin) y la abrí.
-¿Estás bien?
-¿Pablo?
-¿Me reconoces?
-¡Por supuesto!
Lo abracé.
-No pasa nada, estoy muy bien. ¿Sabes? Justin me ha cuidado y lo hemos arreglad…
-¡JUSTIN! ¿solo sabes hablar de él?
-Hace dos meses que no lo pronuncio.
-¿Ya que volvéis a estar juntos vas a volver a pasar de mí?
-Pablo, me has ayudado mucho y todo eso, pero es importante para mí.
-¡No lo conoces de nada!
-¡Sí! Y no grites, nos va a escuchar.
-¿Está ahí?
-Sí.
-¿Ha dormido contigo?
Suspiré.
-Sí.
-¿Él puede dejar de hablarte y luego tú le ofreces tu cama?
-Ha cuidado de mí.
-¡Mentira! Solo se siente culpable.
-¡No! Es mi amigo.
Me miró seriamente.
-Cuando recobres el sentido común, llámame, estaré en el apartamento de al lado.
Se volvió a ir. ¿No podía entender que lo quería? Y mucho… No, El ser humano es muy egoísta como para eso… No es capaz de querer la felicidad del otro a no ser que sea con uno mismo. Volví a la cama.
-¿Ha pasado algo?
-¿Por qué?
-Te ha gritado.
-No le gustas.
-De eso ya me he fijado.
Pues solo es eso.
Me besó la frente.
-No te preocupes.
Cuando volví a cerrar los ojos el teléfono de Justin sonó. Él corrió a cogerlo y contestó a la llamada.
-¿Sí?...ah, Hola mamá…Sí, sí, sigo aquí…ah, ella está bien… ¿Cómo?... Vale, de acuerdo… ¿Hasta cuando?...¿Un par de días?...Vale, adiós, te quiero.
-¿Qué pasa?
-No puedo salir de aquí en un par de días.
-¿Cómo?
-Se avecina una tormenta…
Genial, justo lo que necesitaba para arreglar las cosas con Pablo. Que Justin se quedase en mi apartamento un par de días.
-Guay, Entonces no tendré que hacer el examen de trigonometría.-Justin Rió.
-Sí. Ha-Ha.
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